Tras una semana de máximos históricos en los mercados bursátiles mundiales, el viernes parece ser un día de pausa. El foco de atención se centra en la crisis inmobiliaria de China y en los amplios planes gubernamentales para detener su declive. El jueves, el índice Dow Jones, el S&P 500, el Nasdaq y el índice MSCI de todos los países alcanzaron máximos intradiarios históricos.

Las señales de una desinflación continua en Estados Unidos y un enfriamiento económico general han alimentado la esperanza de recortes en las tasas de interés de la Reserva Federal. Esto, combinado con el crecimiento anual de las ganancias corporativas, ha llevado los índices bursátiles a cifras de dos dígitos en lo que va del año. Reflejando este optimismo, el índice de volatilidad VIX alcanzó su nivel más bajo del año el viernes.

Sin embargo, las tensiones geopolíticas entre China y Estados Unidos, exacerbadas por nuevos aranceles comerciales de Washington y la cumbre Rusia-China en Beijing, han desviado la atención hacia la salud de la segunda economía más grande del mundo. Los datos muestran una acelerada deflación en los precios de las viviendas en China. El viernes, las acciones chinas subieron después de que el gobierno anunciara medidas para frenar la crisis inmobiliaria, incluyendo la compra de apartamentos no vendidos y la flexibilización de las normas hipotecarias.

A pesar de estas medidas, la economía china muestra señales de desaceleración, con un crecimiento de las ventas minoristas el mes pasado de solo el 2.3%, el más lento desde diciembre de 2022. No obstante, el crecimiento de la producción industrial superó las expectativas, acelerándose a un 6.7% anual.

En Wall Street, el final moderado de las operaciones del jueves se debió a un aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro y un repunte en la inflación de los precios de importación de Estados Unidos. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a diez años se mantuvieron poco menos del 4.40% el viernes, y el dólar también mostró firmeza.

Los datos sobre vivienda, desempleo e industria en EE.UU. indican una economía enfriándose, con los índices de sorpresa económica alcanzando su nivel más negativo en 16 meses. Aunque los funcionarios de la Reserva Federal han acogido con agrado la caída de los precios al consumidor, enfatizan la paciencia antes de recortar las tasas. Los mercados de futuros esperan un recorte de un cuarto de punto para septiembre, con una probabilidad de una entre tres para julio.

En Europa, las expectativas de un recorte de tasas en junio son altas, aunque Isabel Schnabel del Banco Central Europeo ha moderado estas expectativas afirmando que el camino más allá de junio es incierto.

En resumen, mientras los mercados globales toman un respiro tras una semana de récords, la atención se centra en la respuesta de China a su crisis inmobiliaria y en cómo las tensiones geopolíticas influirán en la economía global en los próximos meses.

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